jueves, 12 de julio de 2012
Borrador
Su cuello tibio y suave; su mano juguetona. Sus ojos tiernos, su boca roja.
Besar su cuello tibio y suave, placer de placeres.
Imágenes que reviven en la mente.
Despertó y ahí estaba. Lola soledad.
domingo, 3 de junio de 2012
Viaje fugaz
domingo, 20 de mayo de 2012
Nunca vienen solas
viernes, 2 de marzo de 2012
Crónica de un paseo por la obscuridad
del Trompo Mágico Museo Interactivo.
Una hora y media en completa obscuridad. Cinco escenarios que recrean la vida cotidiana. Objetivo: sensibilizar a las personas acerca de cómo enfrentan los invidentes el diario acontecer.
“¿Dónde estamos?”, pregunta Maggie, la guía de la exhibición. Pasto, árboles, el cántico de las aves, el aroma a pino, la frescura del ambiente...Alejandra toca, escucha, huele, y en su mente se descifra el enigma: “¡Estamos en un bosque!”, grita. La respuesta es afirmativa, así que Maggie conduce a los visitantes de la exhibición al siguiente escenario.
Los participantes, agazapados a la pared, se ayudan con sus manos y un bastón para recorrer cada uno de los pasillos que conducen a los distintos escenarios.
Ya en el siguiente, los sonidos comunes del tráfico inundan la habitación. El motor de los vehículos, el resonar de un claxon, un trailer...Toda una desconcertante orquesta de sonidos que impide la concentración, que sofoca.
“Ahora simularemos cruzar la calle. Guíense con su bastón para encontrar el final de la banqueta. Al escuchar el semáforo, cruzaremos todos”, indica Maggie, quien padece debilidad visual.
Cuando no han ido ni a mitad del camino, el sonar de un claxon provoca el grito de los visitantes del museo: un automóvil ha ignorado el alto. “Ha sido el escenario más difícil. Tuve miedo de atravesar la calle”, opina Yaqui al final del recorrido; el resto de los asistentes coincide.
Después del susto, la visita a un mercado relaja el ambiente. Frutas, verduras, semillas, productos de cocina y hasta flores, ha sido la utilería empleada. Que cómo los han distinguido e identificado: tocando, oliendo, probando y, hasta, si se quiere, escuchando.
“¿Creen ustedes que es incorrecto el uso del verbo ‘ver’ para referirse a un invidente? ¿Creen que podamos ‘ver’?”, cuestiona la guía. “Percibir algo con cualquier sentido o con la inteligencia”, es la definición de la Real Academia de la Lengua Española (RAE), por lo que se podría inferir que sí, pero, desde su experiencia personal, ella contesta que las personas invidentes pueden crear visiones o configuraciones mentales, a partir de lo que tocan, ‘ver’ de alguna manera cómo son las cosas. Y así, por ejemplo, ponerle color a una flor: “La que ahora tengo en mis manos es roja”, ríe, al tiempo que lo afirma.
La cafetería es la última locación. Maggie pide a los asistentes que compartan las emociones que han surgido a partir de la experiencia, pero antes relata que dicha exhibición fue creada por el periodista alemán Andreas Heinecke en 1988. Hamburgo fue la primera ciudad, pero desde entonces han sido muchas más alrededor del mundo.
Después de que Maggie deja de hablar, el diálogo en la obscuridad comienza. Alguien comenta que ha podido entender cómo es que experimenta un amigo suyo el correr de los días, y que ahora tratará de ser más comprensible con él. Otro más comparte que le ha sido difícil moverse, y que un poco de temor ha acompañado su recorrido, pero que el apoyo de los demás ha sido útil en la labor de recorrer los espacios. Un último asistente afirma que ha podido explorar mayormente los demás sentidos que posee, y que, incluso, hasta el pastel que comió le supo mejor en la obscuridad de la cafetería. Las risas se hacen escuchar.
Recorriendo a tientas un último pasillo, los asistentes se despiden de Maggie. La luz se va haciendo cada vez más intensa, la visión vuelve. “Se tiene que parpadear un poco para acostumbrarse de nuevo a la luz y no marearse”, ha dicho uno chico del staff de la exhibición.
Al salir del museo, Alejandra contempla el cielo, y dice extasiada: “Gracias a Dios. Qué bonito cielo”.
miércoles, 29 de febrero de 2012
La noche en que Luz Casal hizo extasiar
Su voz acaricia, su sonrisa hipnotiza, y sus brazos, sus brazos dibujan las palabras que formula poco a poco, como si se tratara de un juego de mímica. Como si intentara hacer llegar su mensaje a través no sólo de su canto, si no de su cuerpo.
In crescendo. Casal fue de menos a más, del bolero al rock, de la serenidad del público a la intimidad con él, a crear, sobre todo, una atmósfera de romanticismo y alegría que los mil 500 asistentes al Teatro Diana agradecieron con una lluvia de aplausos que restalló, principalmente, al final de la velada. Piensa en mí, Lo eres todo, Gracias a la vida e Historia de un amor fueron las canciones más coreadas y celebradas.
La que se presentó anoche fue una Luz Casal fresca y serena. “Quiero ver el rojo del amanecer, un nuevo día brillará, se llevará la soledad…”, fue la estrofa que la española intentó que los tapatíos corearan con ímpetu al principio del concierto, pero, a cambio de ello, recibió un tímido cántico. Ante ello, la artista aseveró: “No estuvo mal, pero siempre puede estar mejor”. Los aficionados rompieron en risas.
Continuará... espero...
miércoles, 7 de diciembre de 2011
De lecturas varias sobre el “incidente” Libros-Peña Nieto
Y gente –que gusta o no del PRI y/o de Peña Nieto- puede peguntar, y reclamar, por qué se hace tanto escándalo cuando un presidenciable no atina, e incluso yerra, en responder cuáles han sido los tres libros que han marcado su vida personal y política, lo que deja ver que la lectura no es un gusto-hábito-placer para él. Me permitiré retomar declaraciones, vertidas en la misma FIL de Guadalajara, de grandes de la literatura para argumentar la importancia o beneficios de los libros:
Herta Mûller, Premio Nobel de Literatura 2009.
“Leía para entender la vida (...) En la literatura se explica la vida a partir de otras cosas que parecen lejanas en un primer momento”.
“Los libros me enseñan que siempre existe el infortunio. La literatura me reconforta sin engañarme, no hace falta que me engañe, me consuela”.
Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura 2010.
“La literatura es uno de los grandes instrumentos del progreso humano. (...) Es un arma maravillosa y es un instrumento para combatir la injusticia”.
“Gracias a la literatura conocemos la lengua, pensamos con más claridad, enriquecemos la sensibilidad, la imaginación, el espíritu crítico”.
"Esa literatura que está llena de mentiras es la manera que hemos encontrado los seres humanos para decir verdades que no se pueden decir de otra manera (...) La literatura es un arma que hemos encontrado desde el principio de los tiempos, desde un mundo que no cumple nuestros anhelos".
María Negroni, poeta argentina destacada.
“La poesía aparece como una especie de conciencia de que no hay equivalencia entre el mundo y las palabras, y la poesía se para en la duda, cuestiona los discursos autoritarios, y se convierte en un espacio de resistencia”.
Antonio Skármeta, autor de “Los días del arcoíris”, novela “acerca de la fuerza de la imaginación para conseguir -aún en un mundo globalizado y frío como éste- los cambios de los que hoy disfrutamos", en palabras del chileno.
“Los libros son invitaciones a la vida (...) Por seria que sea la literatura lo que sí te propone es la actitud lúdica: juguemos a ser otro”.
Jorge Volpi, escritor mexicano.
“No es metáfora: somos lo que leemos, lo que vemos en el teatro, el cine, los chismes que nos cuentan, los avatares que creamos en las redes sociales”.
"El primer prejuicio que tenemos es que leer nos hace mejores, pero obviamente eso depende de lo que leamos (...) porque también hay ficciones basura”.
"La ficción siempre nos puede conducir a entender mejor una realidad atroz (...) En México han hecho falta ficciones más estimulantes que permitan imaginar un futuro mejor (...) dejemos pues que se active, gracias al poder de la lectura, la idea de humanidad".
Imaginar la reflexión que puede traer leer a Rüdiger Safranski (filósofo alemán), autor de “El enigma del mal”:“Al reflexionar sobre el mal, tenemos que entender que en el ser humano mismo existe la posibilidad de la destrucción, de la crueldad, del deseo de lastimar. El racionalismo diría que uno quiere hacer el bien, pero es una visión ingenua. Solo basta con echar un vistazo a la historia de la humanidad, especialmente del siglo XX en el que estamos llenos de episodios crueles. Esto hay que saber verlo y es un desafío para el pensamiento”.
Por último, está Fernando Vallejo, escritor colombiano galardonado este 2011 con el Premio de Literatura en Lenguas Romances de la FIL de Guadalajara (Sí, reproduciré lo que los medios resaltaron, las críticas al PRI, por ejemplo)
“Cuando tomo dinero me tengo que lavar las manos […] Cada que cogíamos una moneda mi mamá nos decía: ‘Vaya lávese las manos, mijo, que tocó plata’ […] De unos niños educados así, ¿qué se podía esperar? Puros pobres. Me hubieran educado en la escuela del PRI, yo ya estaría millonario”.
Pero no nos quedemos en palabras y vayamos a las acciones. Disfrutemos pasar las páginas de un libro, vivir otras vidas a través de ellos, imaginar, soñar, involucrarnos con los personajes de una novela… y agreguemos así elementos a nuestra persona para ser mejores ciudadanos de México, y del mundo.
