'Hay que saber perder...'.
miércoles, 2 de enero de 2013
Vacío
Me estremece recordar que en otro tiempo tuve tu cuello. Tibio, suave, cuello...
'Hay que saber perder...'.
'Hay que saber perder...'.
martes, 1 de enero de 2013
Reciben el Año Nuevo en el cielo
Dos estados insulares de Oceanía, Kiribati y Samoa,
fueron los primeros en dar la bienvenida al Año Nuevo. En Sídney, los
tradicionales fuegos artificiales iluminaron el edificio de la Ópera, y la
madrileña Puerta del Sol recibió a miles de personas que se reunieron para
tomarse las uvas. Otras concentraciones multitudinarias para celebrar la
entrada de 2013 se dieron ante el Arco del Triunfo francés, la Gran Manzana
neoyorquina o la playa de Copacabana, en Brasil. Sin embargo, a unos cuantos, el
cambio de año los pilló en el aire.
***
Las 00:00 horas y los cinturones de seguridad no ciñen más la
cintura de los pasajeros. Algunos se levantan para abrazarse entre sí, otros
más chocan sus vasos con jugo o vino, y luego se toman fotografías; en tanto,
las azafatas salen a los pasillos del avión con antifaces y serpentina en mano,
aplauden.
En uno de los asientos, Loreli Padilla brinda al aire con
vino blanco y sorbe del vaso. Después piensa lo que quiere para el siguiente año
y lo escribe.
Ahí está la cincuentena de personas, festejando como pocos
en el orbe la transición del 31 de diciembre de 2012 al 1 de enero de 2013: en
el cielo. Vuelan a Santiago de Chile.
Loreli reflexiona que termina 2012 e inicia 2013 haciendo lo que anhela para
el resto del año: viajar. Esta vez se traslada a Sudamérica para visitar a su
amiga Mariana. No tenía en mente pasar el Año Nuevo en un avión, pero era la
opción que se ajustaba más para aprovechar al máximo el tiempo de vacaciones y
estirar los ahorros con un vuelo barato.
Faltar a la celebración en casa le pesaba; no obstante, se
imaginó brindando entre desconocidos, como lo hizo, y terminó por
animarse.
El festejo para Loreli no dura mucho: En otras latitudes del
mundo, los jóvenes van saliendo del bar o las familias siguen el jolgorio, pero
a ella le quedan horas vuelo y el cansancio hace de las suyas. Lo pasó sin sus consanguíneos
y amigos, pero al menos evidenció el momento que generaba expectación en el globo terrestre,
las 00:00 horas.
Fotogalería de El País: Bienvenida al 2013 en el mundo.
domingo, 23 de diciembre de 2012
Estampas tapatías I
Historias
Tozudo: dígase del comerciante que casi cada día vende su
producto en el cruce de las calles Colón y Madero, en el Centro de Guadalajara.
No importa qué, si hay operativo anti ambulantes del Ayuntamiento o no, ahí
está él, la voz en grito: “¡Veinticuatro borrachitos (dulces) por cinco pesos!”.
¿Cuántas cajas vende al día? ¿Cuánto tiempo dedica a la
venta? ¿Él prepara los borrachitos? ¿A quién mantiene económicamente?
Mientras él anuncia su producto con la misma tonada (¿No resonará
la frase en su cabeza, desesperante, al final de la jornada? “¡Veinticuatro
borrachitos por cinco pesos!”), decenas de pies se mueven a su alrededor. Unos
como si les quemara el piso, con prontitud; otros como si su dueño estuviera
desorientado, es decir, lento y sin tino: miran los productos de las tiendas a
través de los escaparates.
No sabría decir con certeza si el charlatán es moreno y de
estatura media, no he reparado en él. Soy de las de paso acelerado que solo
escuchan su discurso de venta lo que tarde en atravesar una cuadra con gentío
incluido; luego de ello, su voz se pierde entre el bullicio citadino.
A pocas cuadras de la intersección referida, en Juárez y 16
de Septiembre, otro personaje familiar en los recorridos aparece. Con la ropa
ajada, no sé si siempre la misma (Como muchos, no sé si bajar la mirada ante la
miseria o encararla, ¿sonreír?), suelo verlo en torno a la escalinata de 16 de
Septiembre. Hago memoria y me parece observarlo rebuscando entre los botes de
basura aledaños. Es de cabello y barba oscuros, descuidados. ¿Será de las
personas que van de bote en bote recolectando latas de refresco, plástico, y
otros materiales reciclables, para hacerse de algún dinero? (¿De ésas que se
ven con frecuencia en la zona Centro?) ¿Cuánto puede ganar? ¿Para qué le
ajusta? ¿Dónde duerme?
Cúmulo de rostros. Cuerpos que se cruzan. El ir y venir de
los peatones. Historias…
Etiquetas:
Centro Histórico,
comercio ambulante.,
Estampas tapatías,
Guadalajara,
indigencia
domingo, 9 de diciembre de 2012
Croll sumerge en risas a tapatíos
“Sofi, ¡ya!”, pidió silencio una mujer, luego de que la carcajada de Sofía no cesara cuando asistentes a la lectura teatralizada, Croll, dejaron de reír.
Y es que el público celebró el humor y la ironía palpables en los diálogos escritos por Ernesto Anaya; el juego de palabras. Conforme avanzó la lectura, la risa del respetable se escuchó cada vez en más ocasiones.
Croll, que se presentó en la azotea de la Casa Simón Bolívar, se divide en tres actos. En el primero, a raíz de que ambos quieren entrenar en el carril central de una alberca, una nadadora y un nadador se sumergen en una discusión que incluye temas como la corrupción, la moral y hasta el capitalismo. Ella, engreída y altiva, presume ser “la mejor del país”; él cuestiona su discurso y, por tanto, la hace rabiar: ora grita, ora se mofa de su interlocutor en venganza. El público, en tanto, atiende atento el intercambio de palabras. Hay lugar para algunas risas.
Ya en la segunda parte de la lectura teatralizada —dirigida por Copatzin Borbón—, un octavo violín y una cantante de ópera se encuentran en la misma piscina olímpica que los otros personajes, pues tendrán una presentación en ese espacio. Ella proviene de Alemania, él de México. Aquí el detonante de la charla es la impuntualidad de los demás músicos.
“En México, cualquier cita tiene 30 minutos de tolerancia”,dice él. Ella estalla en cólera.
Después vendrán las comparaciones entre lo que pasa y no en “los países en vías de desarrollo” y en los del “primer mundo”, reflexiones que ella señalará al mexicano, resuelta, cada que tiene oportunidad. Que si en los primeros son impuntuales, que si se la pasan pidiendo disculpas, que si abunda la resignación y la burocracia… Arropados, los asistentes soportan el frío; algunos tosen y, los más, rompen en carcajadas.
El cambio de actos se marca con música. Llega el tercero y último. En él, los nadadores, el octavo violinista y la cantante de ópera coinciden. Los cuatro viajaban en el avión que se accidentó cuando volaba al país sede de las olimpiadas; permanecen en mar abierto. Hay discusiones, frustración, cierta reconciliación y un final inesperado.
Aplausos. Chiflidos. La treintena de asistentes ovaciona a los actores Mely Ortega, Olaff Herrera, María Rodríguez y Hossein Ortega. Pero no es todo, algunos no dejan pasar la oportunidad de opinar de la lectura teatralizada y externan, con sonrisa incluida:“¡Bravo!”; “Estuvo muy buena”; “Estuvo muy divertida “;“Me gustó mucho”.
Para saber
Laura López explicó al público que la lectura teatralizada se presentó gracias a la Dirección de Artes Escénicas y Literatura de la Universidad de Guadalajara (UdeG), que tiene sus oficinas en la Casa Simón Bolívar. Dijo que formó parte de las actividades del Corredor Cultural Lafayette, iniciativa que, en su primera edición, este sábado y domingo ofreció diversas actividades artísticas y recreativas.
sábado, 27 de octubre de 2012
...
Restar muertes
¡Zas! Su puño golpeó el poste, lo hizo vibrar. A sus pies, la sábana azul dejaba entrever el cadáver de su hermano y la bicicleta blanca en la que viajaba. Alrededor del cuerpo, peritos midieron, hicieron anotaciones, fotografiaron.
Unos seis metros adelante, en la parte trasera de una patrulla de la Policía de Guadalajara, un veinteañero aseguraba no tener la culpa de la muerte de J. G., de 24. “No me di cuenta, yo venía circulando tranquilo”, dijo. Se trababa del chofer de un camión de la línea TUR, que a una cuadra del punto, en López Cotilla y Simón Bolívar, había sido interceptado por un automovilista que lo incriminó.
Entre los curiosos, dos jóvenes —uno de ellos en velocípedo— intercambiaron un par de frases:
— ¿Qué pasó, compa?
— Atropellaron a un ciclista.
— Chin…
Mientras transcurrían los peritajes y el levantamiento del cuerpo, representantes de medios de comunicación preguntaron a agentes viales en la zona, por datos con los que tejer sus noticias; ora a policías, ora a testigos del atropellamiento, ora a los forenses.
Luego del hecho fatal, Marco Antonio B. estacionó su taxi del sitio 68 de manera que quedara protegido el cuerpo de G. Circulaba detrás del camión y del ciclista. Él llevó la voz cantante en las declaraciones a reporteros y autoridades. Dijo que observó que el conductor del camión de lujo con número económico *** se le cerró al joven. Más adelante, indicó, el conductor de un Jetta blanco detendría al chofer del TUR, bajo el argumento de que él era el responsable.
Que no, que ellas no sintieron golpe alguno ni escucharon nada, afirmaron cinco mujeres pasajeras del TUR supuestamente involucrado; permanecieron en el lugar para defender al camionero. Uno a uno, bajo la batuta de los agentes viales, pasaron coches, peatones, motos.
¿Quién era el responsable de la muerte? La Procuraduría General de Justicia del Estado tendría que determinarlo.
Más tarde, personal del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF) se llevó el cuerpo de J. G. y esparció aserrín sobre la sangre derramada en el asfalto. Tres días después, el martes, un grupo ciclista en la ciudad colocaría una bicicleta blanca en el sitio, en memoria del joven fenecido. Sería la número 25 en 2012, 25 muertes de ciclistas.
¡Zas! Su puño golpeó el poste, lo hizo vibrar. A sus pies, la sábana azul dejaba entrever el cadáver de su hermano y la bicicleta blanca en la que viajaba. Alrededor del cuerpo, peritos midieron, hicieron anotaciones, fotografiaron.
Unos seis metros adelante, en la parte trasera de una patrulla de la Policía de Guadalajara, un veinteañero aseguraba no tener la culpa de la muerte de J. G., de 24. “No me di cuenta, yo venía circulando tranquilo”, dijo. Se trababa del chofer de un camión de la línea TUR, que a una cuadra del punto, en López Cotilla y Simón Bolívar, había sido interceptado por un automovilista que lo incriminó.
Entre los curiosos, dos jóvenes —uno de ellos en velocípedo— intercambiaron un par de frases:
— ¿Qué pasó, compa?
— Atropellaron a un ciclista.
— Chin…
Mientras transcurrían los peritajes y el levantamiento del cuerpo, representantes de medios de comunicación preguntaron a agentes viales en la zona, por datos con los que tejer sus noticias; ora a policías, ora a testigos del atropellamiento, ora a los forenses.
Luego del hecho fatal, Marco Antonio B. estacionó su taxi del sitio 68 de manera que quedara protegido el cuerpo de G. Circulaba detrás del camión y del ciclista. Él llevó la voz cantante en las declaraciones a reporteros y autoridades. Dijo que observó que el conductor del camión de lujo con número económico *** se le cerró al joven. Más adelante, indicó, el conductor de un Jetta blanco detendría al chofer del TUR, bajo el argumento de que él era el responsable.
Que no, que ellas no sintieron golpe alguno ni escucharon nada, afirmaron cinco mujeres pasajeras del TUR supuestamente involucrado; permanecieron en el lugar para defender al camionero. Uno a uno, bajo la batuta de los agentes viales, pasaron coches, peatones, motos.
¿Quién era el responsable de la muerte? La Procuraduría General de Justicia del Estado tendría que determinarlo.
Más tarde, personal del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF) se llevó el cuerpo de J. G. y esparció aserrín sobre la sangre derramada en el asfalto. Tres días después, el martes, un grupo ciclista en la ciudad colocaría una bicicleta blanca en el sitio, en memoria del joven fenecido. Sería la número 25 en 2012, 25 muertes de ciclistas.
martes, 9 de octubre de 2012
En defensa del 25-S
http://www.informador.com.mx/suplementos/2012/407963/6/el-mesero-que-se-vistio-de-heroe.htm
¿Cómo se vivió el 25-S?
En defensa del 25-S
¡Zas! Decenas de piedras chocan contra el cristal. Al tiempo, gritos entreverados con el sonido de disparos de pelotas de goma, armamento de los antimotines, saturan los oídos. “¡Ya! ¡Por favor! ¡No tiren piedras!”, ruega Alberto Casillas. El 25 de septiembre se envalentonó, para, primero, impedir que policías en busca de manifestantes entraran al bar del que es camarero, El Prado, y, segundo, para apelar al raciocinio de manifestantes que aventaron rocas sobre el establecimiento.
“Me daba miedo que se montara una masacre si entraban (al bar)”, cuenta para el diario español "El País". “Dentro se me había metido una marea de gente: viejos, niños… Y los policías no parecían nada tranquilos”.
Al poco tiempo de haber defendido a los manifestantes, de la fuerza policiaca, en Madrid, la hazaña de Casillas se convirtió en tema del momento (trending topic) en Twitter. La imagen del camarero se replicó también en Facebook y otras redes sociales, y, pronto, emisoras de radio, televisión, la prensa, los medios en la web, difundirían la historia: lo convertirían en el héroe de la jornada que fuera organizada para protestar por los recortes del Gobierno y para pedir, incluso, la dimisión del presidente español Mariano Rajoy. La cita: el Congreso. El objetivo: rodear el inmueble; hacer visible su descontento.
Y es que, desde que asumiera el cargo en diciembre de 2011, el mandatario del Partido Popular (PP) ha emprendido una serie de medidas económicas que no han sido bien recibidas por el pueblo español.
“Que quede una cosa clara: yo soy del PP. Afiliado y votante de Rajoy. Que nadie sospeche que tengo intereses en esto, pero es que fue un exceso”, expone el camarero.
Relata que los policías llegaron hasta su bar porque, supuestamente, un herido en las cargas fue a refugiarse al lugar. Asegura que en ese momento escuchó que los agentes procederían con la detención de aquella persona. “Fue entonces cuando les dije que no pasaban. Durante todo el día el ambiente de la manifestación fue de lo más correcto. Y yo lo digo a título personal, pero creo que hubo un exceso de carga policial terrible. No discriminaban a nadie”, señala para El Huffington Post.
Libertad, su pretensión
Casado con una venezolana y padre de dos hijos, Casillas, de 49 años, cuenta que vivió en Venezuela por dos décadas, hasta hace cinco años, pero que justo volvió a España, su país natal, en busca de la libertad que en Sudamérica no encontró.
“Nos volvimos por la represión y ahora me la encuentro aquí. Eso se asemeja mucho al sistema de represión de (presidente Hugo) Chávez, que hasta a veces es más compasivo de lo que se vivió aquí ayer (25 de septiembre)”.
“El dirigente que se esconde detrás de las fuerzas policiales, no escucha al pueblo, y lo más importante es escuchar al pueblo”, alecciona. Después, lamenta: “Esta no es la libertad que yo he buscado para mi país”.
Resuelto, en una entrevista con una televisora del país ibérico, externa que ni en tiempos del dictador Francisco Franco había visto similar hecho en el que chocaran policías contra manifestantes.
“Yo lo vi y fue una provocación de los policías hacia el pueblo; no fue al revés. Eso lo digo yo que he visto miles de manifestaciones. Soy de 1963 y esto no lo he visto ni con Franco”.
La imagen en la que Alberto encara antimotines, con gesto imponente, abierta la boca y los brazos extendidos, se publicó en decenas de medios del orbe. El mesero afirma que, de ser necesario, arriesgaría de nuevo su integridad física con tal de proteger al “pueblo” que tanto dice amar: el español.
“Es que fue un exceso policial. Y eso que yo defiendo la ley, pero sobre las leyes está el sentido humano. Hice lo que tuve que hacer, y ya está”.
En las entrevistas con diversos medios repite la empatía que tiene hacia Mariano Rajoy, presidente del Gobierno, pero matiza que no le gusta lo que pasa al interior de su administración.
“Mire, yo voté a Rajoy, pero este no es el tipo de Gobierno por el que yo voté. Debe haber conciliación y no he visto a nuestro presidente reunirse con nadie. Se decretan medidas y punto, y así no se puede gobernar”, declara para "El Huffington Post".
Recientemente el Gobierno anunció el recorte global de casi 30% a la industria cultural en los Presupuestos de 2013, una de las áreas más golpeadas.
También, por ejemplo, en abril, la presión de los mercados obligó a presentar otro recorte drástico de
10 mil millones de euros en sanidad y educación. A esto se sumaron los grandes recortes de julio, con subidas de impuestos y recorte del sueldo de funcionarios, que tampoco estaban en Presupuestos. Todo como medida a la crisis económica que atraviesa España y que cada vez más a ahoga a sus habitantes.
Alberto Casillas, para presidente
Con cánticos y frases como “Que sí, que sí, que sí nos representa”; “Alberto, para presidente”, y “Es un héroe”, Alberto Casillas fue ovacionado al día siguiente de la protesta del 25-S, que dejara 35 detenidos y unos 64 heridos.
Durante el 26, decenas de personas se arremolinaron a su alrededor para exponerle su admiración y hasta agradecimiento.
“No, héroe son cada uno de ellos”, dijo Alberto, a la vez que señalaba con el dedo índice a quienes le rodearon. “Ante las imágenes de susto (de los manifestantes), cualquier español hubiera hecho lo mismo”.
Abrazos, besos y otras manifestaciones de cariño fueron vertidas hacia quien trabaja en el bar El Prado (Paseo del Prado, 16) desde hace tres años.
Alberto Casillas se dejó consentir. En vídeos en YouTube se observa cómo devuelve el saludo a quien se acerca. Las cámaras de foto de móviles captan el momento. Todo es efusividad y fiesta por el hombre símbolo de las protestas.
“Me queda grande el cargo de presidente”, dice con modestia. Y agrega: “La gente me daba las gracias y yo le decía que no había nada que agradecer. Todo el mundo lloraba, gritaba y yo no podía permitirlo. El pueblo, cuando ve que atacan al pueblo, tiene que protegerse entre sí”.
De una puerta a los memes
Ahí está él, uniformado en camisa blanca y corbata, los brazos extendidos, el entrecejo fruncido; justo la posición que adoptó para detener a los antimotines. Pero ahora no está a las afueras del bar El Prado, sino que protagoniza el famoso cuadro del español Francisco de Goya, Los fusilamientos del 3 de Mayo. El montaje ("meme") fue difundido por las redes sociales, pero el ingenio fue más allá de la obra de arte: Casillas aparece en una imagen con superhéroes como Batman y Iron Man o, incluso, en medio de la pelea ocurrida entre los futbolistas Zinedine Zidane y Fabio Cannavaro, luego que el primero le pegara un cabezazo al italiano Marco Materazzi en la final del Mundial de 2006.
¿Cómo se vivió el 25-S?
¿Cómo se vivió el 25-S?
En defensa del 25-S
¡Zas! Decenas de piedras chocan contra el cristal. Al tiempo, gritos entreverados con el sonido de disparos de pelotas de goma, armamento de los antimotines, saturan los oídos. “¡Ya! ¡Por favor! ¡No tiren piedras!”, ruega Alberto Casillas. El 25 de septiembre se envalentonó, para, primero, impedir que policías en busca de manifestantes entraran al bar del que es camarero, El Prado, y, segundo, para apelar al raciocinio de manifestantes que aventaron rocas sobre el establecimiento.
“Me daba miedo que se montara una masacre si entraban (al bar)”, cuenta para el diario español "El País". “Dentro se me había metido una marea de gente: viejos, niños… Y los policías no parecían nada tranquilos”.
Al poco tiempo de haber defendido a los manifestantes, de la fuerza policiaca, en Madrid, la hazaña de Casillas se convirtió en tema del momento (trending topic) en Twitter. La imagen del camarero se replicó también en Facebook y otras redes sociales, y, pronto, emisoras de radio, televisión, la prensa, los medios en la web, difundirían la historia: lo convertirían en el héroe de la jornada que fuera organizada para protestar por los recortes del Gobierno y para pedir, incluso, la dimisión del presidente español Mariano Rajoy. La cita: el Congreso. El objetivo: rodear el inmueble; hacer visible su descontento.
Y es que, desde que asumiera el cargo en diciembre de 2011, el mandatario del Partido Popular (PP) ha emprendido una serie de medidas económicas que no han sido bien recibidas por el pueblo español.
“Que quede una cosa clara: yo soy del PP. Afiliado y votante de Rajoy. Que nadie sospeche que tengo intereses en esto, pero es que fue un exceso”, expone el camarero.
Relata que los policías llegaron hasta su bar porque, supuestamente, un herido en las cargas fue a refugiarse al lugar. Asegura que en ese momento escuchó que los agentes procederían con la detención de aquella persona. “Fue entonces cuando les dije que no pasaban. Durante todo el día el ambiente de la manifestación fue de lo más correcto. Y yo lo digo a título personal, pero creo que hubo un exceso de carga policial terrible. No discriminaban a nadie”, señala para El Huffington Post.
Libertad, su pretensión
Casado con una venezolana y padre de dos hijos, Casillas, de 49 años, cuenta que vivió en Venezuela por dos décadas, hasta hace cinco años, pero que justo volvió a España, su país natal, en busca de la libertad que en Sudamérica no encontró.
“Nos volvimos por la represión y ahora me la encuentro aquí. Eso se asemeja mucho al sistema de represión de (presidente Hugo) Chávez, que hasta a veces es más compasivo de lo que se vivió aquí ayer (25 de septiembre)”.
“El dirigente que se esconde detrás de las fuerzas policiales, no escucha al pueblo, y lo más importante es escuchar al pueblo”, alecciona. Después, lamenta: “Esta no es la libertad que yo he buscado para mi país”.
Resuelto, en una entrevista con una televisora del país ibérico, externa que ni en tiempos del dictador Francisco Franco había visto similar hecho en el que chocaran policías contra manifestantes.
“Yo lo vi y fue una provocación de los policías hacia el pueblo; no fue al revés. Eso lo digo yo que he visto miles de manifestaciones. Soy de 1963 y esto no lo he visto ni con Franco”.
La imagen en la que Alberto encara antimotines, con gesto imponente, abierta la boca y los brazos extendidos, se publicó en decenas de medios del orbe. El mesero afirma que, de ser necesario, arriesgaría de nuevo su integridad física con tal de proteger al “pueblo” que tanto dice amar: el español.
“Es que fue un exceso policial. Y eso que yo defiendo la ley, pero sobre las leyes está el sentido humano. Hice lo que tuve que hacer, y ya está”.
En las entrevistas con diversos medios repite la empatía que tiene hacia Mariano Rajoy, presidente del Gobierno, pero matiza que no le gusta lo que pasa al interior de su administración.
“Mire, yo voté a Rajoy, pero este no es el tipo de Gobierno por el que yo voté. Debe haber conciliación y no he visto a nuestro presidente reunirse con nadie. Se decretan medidas y punto, y así no se puede gobernar”, declara para "El Huffington Post".
Recientemente el Gobierno anunció el recorte global de casi 30% a la industria cultural en los Presupuestos de 2013, una de las áreas más golpeadas.
También, por ejemplo, en abril, la presión de los mercados obligó a presentar otro recorte drástico de
10 mil millones de euros en sanidad y educación. A esto se sumaron los grandes recortes de julio, con subidas de impuestos y recorte del sueldo de funcionarios, que tampoco estaban en Presupuestos. Todo como medida a la crisis económica que atraviesa España y que cada vez más a ahoga a sus habitantes.
Alberto Casillas, para presidente
Con cánticos y frases como “Que sí, que sí, que sí nos representa”; “Alberto, para presidente”, y “Es un héroe”, Alberto Casillas fue ovacionado al día siguiente de la protesta del 25-S, que dejara 35 detenidos y unos 64 heridos.
Durante el 26, decenas de personas se arremolinaron a su alrededor para exponerle su admiración y hasta agradecimiento.
“No, héroe son cada uno de ellos”, dijo Alberto, a la vez que señalaba con el dedo índice a quienes le rodearon. “Ante las imágenes de susto (de los manifestantes), cualquier español hubiera hecho lo mismo”.
Abrazos, besos y otras manifestaciones de cariño fueron vertidas hacia quien trabaja en el bar El Prado (Paseo del Prado, 16) desde hace tres años.
Alberto Casillas se dejó consentir. En vídeos en YouTube se observa cómo devuelve el saludo a quien se acerca. Las cámaras de foto de móviles captan el momento. Todo es efusividad y fiesta por el hombre símbolo de las protestas.
“Me queda grande el cargo de presidente”, dice con modestia. Y agrega: “La gente me daba las gracias y yo le decía que no había nada que agradecer. Todo el mundo lloraba, gritaba y yo no podía permitirlo. El pueblo, cuando ve que atacan al pueblo, tiene que protegerse entre sí”.
De una puerta a los memes
Ahí está él, uniformado en camisa blanca y corbata, los brazos extendidos, el entrecejo fruncido; justo la posición que adoptó para detener a los antimotines. Pero ahora no está a las afueras del bar El Prado, sino que protagoniza el famoso cuadro del español Francisco de Goya, Los fusilamientos del 3 de Mayo. El montaje ("meme") fue difundido por las redes sociales, pero el ingenio fue más allá de la obra de arte: Casillas aparece en una imagen con superhéroes como Batman y Iron Man o, incluso, en medio de la pelea ocurrida entre los futbolistas Zinedine Zidane y Fabio Cannavaro, luego que el primero le pegara un cabezazo al italiano Marco Materazzi en la final del Mundial de 2006.
¿Cómo se vivió el 25-S?
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PP,
Prado,
recorte
Ubicación:
Guadalajara, JAL, México
jueves, 16 de agosto de 2012
Lo que quiso ser un tweet o actualización de Face...
20:59 hrs. Escribo (en Twitter) sobre las ganas que tuve de besarte, y apareces. Tú, tu sonrisa; la mía.
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